Mes: diciembre 2013

Y si te vuelvo a ver pintar…

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tus deseos más oscuros en una pared cualquiera de un sitio remoto, te voy a echar una reprimenda de campeonato. Y es que lo de invitar a la gente a lanzarse a expresar públicamente los sueño de uno puede desencadenar una de acciones que ni el efecto mariposa. (más…)

Con la Iglesia hemos topado

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“Vive deprisa, muere joven para dejar un cadáver bonito“. Al menos ésa era la teoría de James Dean, formulada con sabor a epitafio.

Sin embargo, parece que no fue él el primero en pensarlo. Allá por el siglo XVII, la Iglesia ya se había puesto manos a la obra en eso de enlucir el tránsito final. Que si un rubí por aquí, que si algo más de oro por allá y hasta el más contrahecho de los esqueletos quedaba listo para triunfar en el Más Allá -o en el Más Acá-. (más…)

Ave, César, las que van a morir devoradas te saludan

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Las manualidades son divertidas. O al menos eso consideran aquéll@s a los que se les dan mínimamente bien y que no padecen del triste “síndrome de las manos de mantequilla”. Yo me incluyo en el grupo de l@s que disfrutamos como enan@s con cualquier proyecto DIY. (más…)

¡No sin mi corona!

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Ser una reina hoy en día cotiza a la baja. Las niñas ya no sueñan con ser princesas y, por ende, han dejado de fantasear con llegar al trono y encasquetarse la corona de turno. Para ser una mujer real no es necesario haber crecido entre algodones. ¡Qué mayor realeza que la de todas esas reinas de su casa, las reinas del pueblo, de la noche, reinas moras o reinonas! (más…)

El arte callejero es una monada

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A pesar de lo que nuestras abuelas puedan considerar, el street art es mucho más que unos cuantos garabatos en el callejón de turno. La dedicación de algunos de los artistas es a menudo comparable con la de pintores ortodoxos. Contrastes, sombras, juegos de perspectiva, códigos narrativos, etc. se esconden en pintadas callejeras al igual que en los cuadros exhibidos en cualquier galería. (más…)

Proust y su peinado retro

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“Este gato da miedo”, pensé. No es que crea que los mininos tienen algo de diabólico con su estudiada suficiencia y su independencia de libro. No. La verdad es que me son ciertamente indiferentes. Pero aquél era distinto. Nunca había visto nada igual. Blanco y negro, en una tonalidad de rabiosa actualidad en ese verano, no conseguía apartar la mirada de él. (más…)