¡Boina, que te quiero, boina!

boina-francesa

La boina imprime carácter. Como determinados sacramentos.  Que se lo digan a los franceses. Por mucho glamour que derrochen los aparatosos tocados de Isabella Blow y su queridísimo Philip Treacy, ni en toda una vida serán capaces de alcanzar la transversalidad de este complemento. Para los grandes, para los chicos, para ellas, para ellos, para l@s calv@s y melenud@s… Enfin, que la boina tiene ya condición de universal (aún a riesgo de tomar el concepto de Chomsky en vano).

Es, probablemente uno de los modelos de sombrero que más pasiones levanta. Porque es original y diferente, porque puede lucirse de muchas formas sin que una resulte nunca menos apropiada que otra, porque no tiene la rigidez del hongo o la gorra. ¡Viva la democratización del sombrero! Y aunque much@s hayan querido hacer de ella un símbolo de la perversión del poder en luchas intestinas –que no intestinales-, su aura permanece intacta. Desde el provincianismo de Paco Martínez Soria a la naïveté del Douanier Rousseau, pasando por la icónica Marianne de Delacroix o el salero de nuestro abuelo José; es un secundario de lujo en nuestro imaginario. Si París bien vale una misa, ¡qué no valdrá una boina estratégicamente ladeada!

Foto: weheartit.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s