¿Es un gorro? ¿Es un tocado?

Veiled beanies o gorros con velo

Ya puede empeñarse el muy honorable señor Philip Treacy en pregonar la muerte del tocado, que siempre habrá quien le lleve la contraria. Puede que los platillos volantes fijados sobre una cimbreante diadema no sean lo más in a estas alturas y que los excesos rococó del propio Treacy hayan hecho de este accesorio femenino una vulgar sátira de sí mismo, pero no hay temporada que no traiga aires retro que nos lleven a su época dorada. Y es que un tocado es mucho más que los aparatosos perifollos que se gastan Lady Gaga, Beatrix de York o Sarah Jessica Parker. Es elegancia y distinción incluso en su formato minimalista. Es una Marlene Dietrich mirándonos de soslayo mientras Rita Hayworth sonríe con descaro. Es una flapper alocada conquistando con su baile las butacas.

Pero el tocado no solo pertenece al registro de lo formal. Poco a poco, en una evolución más que insospechada que habría descolocado al mismísimo Charles Darwin, ha ido cruzando fronteras hasta convertirse en el nuevo fetiche de los magos del laboratorio del street style. Si el lenguaje poético nace de la distorsión de la expresión lineal de las ideas, el veiled beanie es una rima asonante entre el tesoro de la sofisticación clásica y la bandera del estilo urbano más anodino. Un gorro de algodón o polyester, calado hasta las sienes, no siempre es el complemento ideal. Su encaje depende en gran medida de las facciones de cada un@, del propio pelo y -por qué no admitirlo- de las ganas que tengamos de arruinarnos el peinado que nos hemos marcado esta mañana. El velo envía señales contradictorias que van desde lo ceremonial o ceremonioso hasta lo religioso. Ambos elementos exigen un tratamiento delicado y una prudencia excepcional a la hora de lucirlos. Bajo riesgo de pena de… convertirse en una caricatura andante. Sin embargo, qué deliciosa resulta esta temporada ver cómo de su mezcla ha nacido un híbrido, aparentemente poco funcional, pero tan fresco e inesperado que puede que acabe tentándonos.

El veiled beanie es un trampantojo orquestado por ese estilo urbano transgresor que parece entretenerse confundiendo nuestro criterio estético. ¿Es un tocado? ¿Es un simple gorro? Lo es todo y no es nada. Es un puzzle o un mecano, un ingenio divertido con el que entretenerse ante el espejo del lavabo. El gorro hecho tocado o el tocado hecho gorro -tanto monta, monta tanto- es una síntesis frívola de las dialécticas presentes en nuestras sociedades. ¿Elegancia u ordinariez?, ¿emperifollamiento o comodidad?, ¿pureza o mezcolanza? ¿funcionalidad o puro esteticismo? ¿elitista o popular? El secreto de su éxito pasa por haber superado de largo dichas oposiciones. El gorro con velo incorporado es una broma convertida en tendencia. Móntalo, desmóntalo, será tu nuevo juguete. Pero no olvides que una vez terminada la partida a final de temporada, has de devolverlo a su caja. A esa en la que se apilan las modas que ni el viento se lleva, de tan malogradas.

Foto: weheart.it

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