Cómo ser una (im)perfecta señorita en 5 sombreros

Sombreros estilo lady

Hay sombreros de hombre y sombreros de mujer, al igual que hay ropa interior femenina y masculina. Hasta ahí, todos de acuerdo. Pero en el horizonte se vislumbran también las fórmulas unisex, que no son ni más ni menos que la intersección de dichos conjuntos si nos atenemos a las reglas matemáticas que aprendimos allá por Primaria.

De género no marcado son, por ejemplo, las viseras, pasamontañas, gorritos de lana o boinas. Ya no lo son tanto los bombines, hongos, pamelas y sombreros cloche. Si cada temporada vemos en la pasarela diseños que nos invitan a saquear el armario de nuestros chicos, ¿por qué no nos liamos también sus sombreros a la cabeza? Si quieres ser una señorita del siglo XXI sin perder ni un ápice de frescura y rebeldía, toma buena nota. Estos son los imprescindibles en tu wish list.

–          Panamá. Llega el verano y el blanco en todas sus acepciones inunda las tiendas. Allá donde mires, verás camisetas, pantalones, camisas, zapatos y zapatillas de un inmaculado casi nuclear. No es solo el capricho de algún gurú de la moda, descuida. Sin entrar en disquisiciones científicas, digamos que el blanco es el color que menos calor atrae. Y un outfit marcado por el colour block pide a gritos un sombrero panamá. ¿Acaso hay algo más veraniego que el complemento por excelencia de los hombres del  Trópico? Viste un conjunto masculino o mezcla prendas sueltas y ajustadas y el panamá te hará brillar.

–          Fedora. Ese sombrero de fieltro, de ala ancha y aires de misterio que todos hemos visto en las películas de gánsteres neoyorquinos, se ha hecho con un puesto de mérito en el armario femenino en las últimas temporadas. Y a ver quién se atreve a desbancarlo. Es original, a medio camino entre la ultra femenina pamela y el viril Borsalino, y aporta el toque justo de elegancia canalla a cualquier look.

–           Cordobés. Por mucho que Manuel Díaz sea su más mediático representante, la localidad andaluza es conocida a nivel mundial gracias a un modelo de sombrero muy singular. Similar a los de plato, el cordobés se asocia con el atuendo de los hombres del campo andaluz. Hagamos campaña por la su feminización. Si Sarah Jessica Parker vistió una montera en una sesión de fotos, que nadie me diga que no podemos nosotras ponernos un sombrero cordobés.

–          Homburg. ¿Estás hasta las narices del dichoso Borsalino? Con mayor o menor acierto no hay ser viviente que no se haya puesto uno en alguna ocasión en los últimos 10 años. Y eso es más de lo que nuestras retinas pueden soportar. Frente a la omnipresencia del sombrero de hombre por excelencia, iniciemos la revolución del Homburg. ¿Que no sabes lo que es? Pues muy sencillo. El patito feo de la familia Borsalino, ése que usan los periodistas de casta en las películas antiguas. Eso sí, no caigas en la tentación de guardar lápiz y papel en la cinta del sombrero. Para eso ya tienes los bolsillos, que el Homburg no es un canguro ni tú una corresponsal de The Times.

–          Canotier. ¿Alguna vez has visto a alguna mujer conduciendo una góndola? Haberlas hailas, como las meigas. Por eso, y porque Coco Chanel ya coqueteó con ellos, deberías reconsiderarlos como complemento para este verano. El estilo navy vuelve con fuerza –si es que en algún momento se fue- y no hay nada más marinerito que el sombrero gondolero.

Cinco sombreros, cinco clases de hombre y de mujer. Sé una lady del siglo XXI y déjate conquistar por el encanto de lo transgender. Que se lo digan si no a Conchita Wurst.

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