La vida sexual del gorro frigio

 

Claves olvidadas de la Revolución Francesa

Puede que no seas un hacha de la ortografía y la gramática, que no vayan a proponerte en un futuro inmediato –ni lejano-  para cubrir la vacante que acaba de abrirse en la Real Academia de la Lengua para ocupar el sillón XY (¿cromosoma lingüístico?), que en tu vida hayas empuñado una bolígrafo más allá de para echarle una firmita al cartero; pero ¡leñe!, hay errores de errores.

A estas alturas a nadie le espantará recibir un mensaje que se inaugure con un pintoresco saludo marítimo en forma de “ola”. Y qué decir de ir a ver si haberlas hailas (las haches y las bes, se entiende) por mucho que las separe un espacio traicionero. Que nuestros ojos ya están curaditos de espanto, para que nos entendamos todos.

Mi médica me dice que respire y cuente hasta cuatro cuando me sulfuro. Pero es que no puedo, no puedo.

Inspiro y espiro, inspiro y espiro.

Esto no funciona.

¡No!

Pues ahí va.

Me cago en las muelas de los tontos del culo que no saben más ortografía que los pelos del sobaco de mi tío Antonio. ¿De verdad os creéis que podéis ir así por la vida? Así, a lo loco, escribiendo como os sale de ahí mismo y quedándoos tan anchos.

Hace tiempo leí el manifiesto del indignado y reconozco que me reí un montón. Me pareció más que nada gracioso; el pobre tío en contra del mundo por un quítame allá esas pajas (si se me permite esta expresión poco afortunada en dicho contexto). Cornudo y apaleado. No debería haberme reído tanto, que parece que ahora el karma se ha tomado la revancha. Acabo de encontrarme con 500 entradas de Google en las que alguno/-a ha escrito mal mi nombre al hacer una búsqueda. ¿Y quién me busca a mí? Que no soy el más popular de Internet está claro, pero tengo mi público, ¡eh! Gente nostálgica a la que le llaman la atención los manidos principios de la libertad, la igualdad y la fraternidad. O los pechos resultones de la Marianne. Qué sabe nadie…

Soy un gorro frigio y a mucha honra. Señores y señoras, tomen buena nota porque ése es mi nombre exacto. Repitan conmigo: “gorro frigio, gorro frigio, gorro frigio”. Al que vuelva a llamarme frígido lo pongo mirando para Cuenca. Y créanme, lo mío no es el lenguaje figurado.

¿Queda claro?

Foto: weheartit.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s