Mes: agosto 2014

¡Caerás en mis redes!

Sobre el velo de tul en tocados

Un tocado tiene algo de arquitectónico. El minimalismo sin pretensiones de una base de sinamay montada sobre una diadema. El exotismo de las plumas mezcladas con tules y redes, desbordantes, flameantes, barrocas más que gótico-flamígeras. El desafío a la lógica -y a la gravedad- en soluciones a medio camino entre lo kitsch y lo absurdo. Una misma línea, un simple trazo, puede llegar a multiplicarse en rutas infinitas de complejidad variable. (más…)

La Gioconda y el alisado japonés

La Gioconda sigue haciendo correr ríos de tinta

Leonardo da Vinci fue un visionario. No; un vidente, no. Vi-sio-na-rio. Cartas del tarot y bolas de cristal a él. ¡Ja!

Sus cuadernos están plagados de bocetos de secciones anatómicas que todavía hoy podrían sacarle los colores a Johannes Sobotta y su mamotreto para futur@s médic@s. ¿Y qué decir de sus prototipos de máquinas de vuelo y… de guerra? Su mente ideó artilugios que necesitaron más de trescientos años de desarrollo técnico y humano para hacerse realidad. (más…)

El botones Mandarino y su sombrero de circo

Historia de un sombrero ambivalente

Un hotel es un microcosmos cultivado en el laboratorio experimental de la convivencia con fecha de caducidad. En él se dan a pequeña escala algunas de las especies más extendidas en nuestra sociedad, concentradas, artificialmente puestas en contacto, en un equilibrio temporal que nace de una jerarquía inquebrantable. (más…)

No es país para indios (de pega)

Festivales y coronas de plumas

Aviso para navegantes: el outfit festivalero acaba de perder uno de sus elementos clave. No, no son las Hunter llenas de tierra. No, todavía puedes llevar tus escuetos shorts sin que te señalen. También la camiseta de hace diez temporadas que guardas como oro en paño. Lo que ya es historia, sin embargo, son las coronas de plumas. (más…)

El niño que no inspiraba ternura

Graffiti de una comadreja

Le gustan las comadrejas porque son malas. Es un niño sádico.

Disfruta con el dolor, ya sea propio o ajeno.

Se esconde y se golpea con cualquier cosa que encuentre: una piedra, un palo, un alambre o un cable. Sabe hacerlo tan bien que casi nadie lo ha notado. (más…)

Pañuelo de seda, corona de diva

Cómo ser una diva sin morir en el intento

Una diva no nace, se hace. No hay nada en sus genes que la predetermine a desenvolverse con la gracia de delicadas mariposas, volátil en sus gestos cuando no también en sus actitudes.

Su mirada destila orgullosa dignidad. Y mucha libertad. Una diva está libre del férreo marcaje que la realidad impone. No conoce el hambre ni la dificultad. Quizás su reino tampoco sea de este mundo. (más…)