Lecciones de Historia en cuatro crestas

Momentos históricos presenciados por una cresta

Qué difícil es la tarea de los historiadores. Tentad@s por la manzana de la subjetividad, atormentad@s por la parcialidad de sus conclusiones, obsesionad@s por ir un paso más allá que sus antecesores. Con el vértigo de un superhéroe, se enfrentan a un agujero negro sin más armas que su traje de faena.

Porque su tarea es titánica y a menudo no nos acordamos de ellos (y de sus madres) hasta que nos encontramos delante de un mamotreto de trescientas páginas intentando memorizar los entresijos de la Guerra Fría en un nanosegundo, he aquí una pequeña muestra de solidaridad. Historiador esforzado, esto va por ti*.

 

Lección nº 1: Del impacto de la cresta en el progreso de la humanidad

1.- Hoplitas

La Antigua Grecia no solo fue solo el tiempo de algunos de los filósofos y matemáticos más brillantes de los que tengamos conocimiento en Occidente. Sus paseos peripatéticos poco recorrido habrían tenido de no ser por la protección que a las ciudades-estado proporcionaban sus milicias. Ahí estaban los hoplitas para combatir en las Guerras Médicas o en la Guerra del Peloponeso, por ejemplo. Blandiendo sus escudos oversize y sus lanzas temibles. A modo de advertencia, los espartanos plantaron batalla tocados de sobresalientes penachos. La discreción no iba con ellos.

2.- Mohicanos

La conquista de América por los grandes imperios europeos no fue precisamente un camino de rosas. Para ninguno de los bandos. Violencia, aislamiento, enfermedades e inadaptación marcaron la compleja irrupción de los europeos en las tierras transatlánticas. Los nativos de la Gran Manzana, más conocidos como mohicanos, fueron privados de sus tierras en torno al río Hudson. Confinados en reservas, lograron sobrevivir en el Nuevo Mundo. Los cráneos afeitados y sus crestas desafiantes son los vestigios de su alma guerrera.

3.- Punkis

Vietnam, Mayo del ’68, David Bowie, recesión industrial y crisis de los valores tradicionales. Todo eso –y más- en una misma coctelera derivó en el surgimiento del punk. Irreverente hasta el tuétano, se propuso sacudir la adormentada conciencia burguesa. ¡Qué escándalo, aquellas crestas de colores! La exploración identitaria, la búsqueda ideológica, el deseo de diferenciarse y la necesidad imperiosa de gritar a los cuatro vientos un más que explícito F*** you! duraron hasta los albores de los ’90. Pero como en el rock, un verdadero punk nunca muere.

4.- David Beckham & cía.

La cultura popular del siglo XXI no sería lo mismo sin la irrupción del llamado “movimiento fan”. Si hubo un tiempo en que l@s jóvenes encontraban en empresari@s, filósof@s, polític@s o literat@s un espejo en el que mirarse, en las últimas dos décadas son l@s deportistas y cantantes quienes marcan el paso. Potentes campañas de marketing personal y comercial los respaldan. De ahí que cada movimiento, declaración pública o estilismo sea analizado hasta la extenuación. De ello depende en parte la rentabilidad del producto en que se han convertido las figuras públicas.

Beckham profanó hace unos años la memoria de los indios americanos luciendo una cresta calculada al milímetro. Guti, cara B del ídolo inglés, evangelizó a los peluqueros españoles.

 

Hasta aquí la pseudo-lección de hoy. Para más información, se recomienda consultar una enciclopedia. En el caso de los milenials, “Wikipedia” podría servir.  En fin…

 

* Las conclusiones de este estudio son provisionales. Para una versión definitiva del mismo, véase el próximo número de la gaceta especializada La Historia nuestra de cada día.

Foto: weheartit.com

 

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