Campanilla se llama Muriel

El sombrero de campana, vintage en estado puro

Hurgando en el cofrecillo de cerezo en el que su madre guardaba su anillo de boda, Josette Leclerc descubrió una foto olvidada. Allí, tan a la vista que nadie había reparado nunca en ella.

Colocó la alianza en la palma de su mano izquierda para no extraviarla y con la derecha sostuvo en alto el retrato. Frunció el ceño para verlo mejor a la luz del tocador, adoptando un gesto de repente contrariado. Sus cejas alegres, los pómulos carnosos, aquel mentón delineado le hicieron pensar en una estrella de Hollywood. Su bonito sombrero cloche y la estola con la que se abrigaba eran los de una mujer de posibles. Su sonrisa abierta, segura, imborrable, la delataba.

Apretó el anillo en el puño cerrado.

Después de haber recorrido hasta el más mínimo detalle, giró la foto con la esperanza de descubrir la identidad de la retratada.

Pero en el dorso no había ningún nombre, ninguna fecha. Nada.

Josette la llamó Muriel. La resonancia le pareció la más adecuada.

Volvió a colocar la foto en el joyero de madera, dejando caer el anillo y mirando fijamente cómo éste giraba sin rumbo hasta detenerse en una esquina de la caja.

Foto: weheartit.com

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