Y con su pelo prendió fuego al invierno

La historia de Malena y su pelo rojo

Malena vino del frío para salvarnos de morir de amor, porque por aquel entonces nosotros todavía creíamos que eso era posible. Si te preguntas cómo la conocimos, te diré que no tengo ni la menor idea. Simplemente apareció. De repente estaba. Cuando quisimos darnos cuenta, era ya obvio que había venido para quedarse y para qué íbamos a resistirnos si nos tenía comiendo de la palma de su mano.

Héctor se enamoró de ella y yo fui después. Él me confesó que era solo una conexión física, pero la forma en  que la miraba embobado me contaba algo muy distinto. Mentiría si te digo que no me importó. Cómo no iba a importarme, si Héctor lo había sido todo para mí.  El caso es que les dejé hacer. Tanto, que me arrastraron con ellos.

Malena era un tormento, toda energía y silencios furiosos. Pedía, exigía, y muy pocas veces daba. Qué importaba. Ya nos habíamos cansado de amor incondicional. Necesitábamos sufrir, pero sin que fuese el otro quien nos hiciera daño. Y entre vendaval y vendaval nos fuimos acomodando a ser tres donde antes siempre habíamos bastado dos.

Con ella llegó la nieve y el deshielo. Su melena roja incendió nuestras vidas aquel invierno. No sé si Héctor aún piensa en ella. Yo, sí. La verdad es que no he podido olvidarla. Mejor dicho: no he querido.

Foto: weheartit.com

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