Las descabelladas andanzas de Flora Natura

Historia de la reina de la primavera

Los viejos anuarios decían de ella que se había criado en los montes, una niña salvaje. Sin embargo, su apariencia era más la de un ángel que la de una bestia. Entre los árboles, su cabello de plata tocado de bayas y romero ondeaba al ritmo de sus pasos ágiles, precisos, rápidos. Era un ser extraño, tan al margen de lo humano que algun@s le tenían miedo. Decían que no era una criatura de Dios, que viviendo entre animales no era posible que tuviese alma.

Pero en el fondo lo que sentían era pena por aquella muchacha a la que nunca nadie había reclamado, sin un techo que la cobijase o una familia que la acogiese.

Y aunque tod@s hablasen de ella, solo una mujer tuvo el coraje de hacer algo. De vez en cuando, iba al bosque a dejarle ropa que sus hijas ya no usaban y algo de comer. No sabía si ella aceptaría su ayuda, si lo entendería. Sin embargo, seguía haciéndolo. Por si acaso. En su fuero interno la llamaba Flora Natura, como en el libro de mitos griegos que le había regalado su maestra al terminar la escuela. No era cristiano que no tuviera nombre.

Mientras tanto, Flora Natura seguía recogiendo frutos del bosque y poniendo trampas para conejos. La hija del bosque no tenía tiempo para catecismos. En juego estaba su supervivencia.

Foto: weheartit.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s