Retrato de una rubia en apuros

Kim Kardashian se tiñe de rubio platino

Tristemente, el epicentro del show de la moda está cada vez más alejado de las pasarelas. Para muestra, la Semana de la Moda de París que acaba de clausurarse hace apenas unos días.

Tod@ creador/-a tiene como objetivo una toma de posición, marcar las distancias con respecto a la competencia. En una palabra: distinguirse, en términos de la sociología neo-marxista de Bourdieu. O dicho de otra manera: la consigna general es hacer ruido. ¿Nada nuevo bajo el sol? Espera y verás.

Mientras l@s diseñadores/-as buscan la fórmula mágica que les ayude a hacerse notar en un sistema en el que la irrupción de los grandes conglomerados de marcas hace cada vez más difícil el mantener una identidad y política propia, el público asistente a sus desfiles no deja de restarles protagonismo. He ahí la gran paradoja de la moda en los tiempos de Instagram. Los departamentos de prensa, conscientes de la influencia sobre el público general de socialités y celebrities, se afanan por crear y mimar a un círculo de “fieles” que se conviertan en apóstoles de la firma amiga. Por efecto contagio, cientos y hasta miles de hombres y mujeres acudirán luego a sus exclusivas boutiques para hacerse con el bolso de Alexa Chung o los slippers de Chiara Ferragni. Sencillo, ¿verdad?

Pero el equilibrio aparente en el ecosistema de la moda parece haberse alterado y lo que era una simbiosis amenaza con convertirse en… ¿parasitismo? ¿fagocitación? Los alrededores de los recintos en los que se celebran los grandes desfiles se han convertido en una pasarela paralela. El revuelto está ahí tanto o más que en el front row.

Y en París, entre una espesa nube de periodistas surgió de repente una visión rubia que hizo que el tiempo se parase por un nanosegundo: Kim Kardashian. Platino. Teñida. Y su long bob. Ni tan siquiera el “oh-yo-no-sonrío-porque-no-es-cool” Kanye West fue capaz de hacerle sombra.

Un minuto más tarde, el mundo entero comentaba su nuevo look.

Por desgracia, la interesante colección de Balmain y su reinterpretación de los ’80 ocupó muchos menos titulares. Ni tan siquiera Raf Simons para Saint Laurent pudo competir con la nueva tentación rubia.

Eso ha sido la última Semana de la Moda de París 2015. El otoño-invierno vendrá lleno de… mmm… déjame que consulte mi cuaderno… ¡Oh! Lo siento, con el shock me olvidé de tomar notas sobre las tendencias que se avecinan.

Foto: weheartit.com

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