adornos pelo

La niña bombón y su lacito del pelo

Retrato de una niña dulce como la miel

Es una criatura preciosa, con su pelo de un rubio transparente y los ojos siempre sorprendidos.

Su madre la baña, la viste y la peina con el cuidado de quien prepara una reliquia. La adora. (más…)

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¿Por qué no te callas?

philip-treacyDebo entonar el mea culpa por plagiar de forma tan descarada a Su Majestad convertido en icono viral, pero no se me ocurre una mejor manera de resumir el enfado que me entró al leer unas declaraciones de Philip Treacy en las que aseguraba que los tocados estaban completamente out. Dear Philip Treacy, desde tu blog homólogo me gustaría simplemente hacerte una pregunta rápida y sencilla: ¿pero es que te has vuelto loco o qué, muchacho? (más…)

I have a dream!

alicia-maravillas

“He tenido un sueño”, pudo muy bien decir Alicia en el País de las Maravillas. “He soñado con un mundo en el que nadie amenace a nadie con cortarle la cabeza”. Demasiado tarde, Alicia, el dedo acusador de la Reina apunta directamente hacia ti. El odio por la belleza, el rencor hacia las rubias monas la espolea. ¿Qué puedes hacer para evitar que la ira de Su Majestad caiga sobre ti? Líbrate de ese precioso tocado art decó que Lewis Carroll te ha encasquetado y pásate a las diademas de niña buena. (más…)

Entre cro-magnones anda el hueso

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Hola. Soy un hueso de oso cavernario y estoy aquí para quejarme. Estoy harto de que las cro-magnonas éstas me usen como tocado. Me tienen  frito, cansado, hasta las narices (y me callo el resto por educación).  Entiendo perfectamente que estamos en la Prehistoria (nunca me aclaro muy bien en qué fase en concreto, tenéis que disculparme), pero nunca he visto ni conocido hembras menos estilosas que ellas. ¿Adónde se creen que van con esos entrecejos que parecen tener vida propia? ¿Y ese felpudo que les crece en el labio superior? (más…)

¡Rodarán cabezas (sin tocados)!

maria-antonieta-decapitada

María Antonieta, hija, ¡qué desperdicio de vida la tuya! Años y años consagrada a las pelucas, a los adornos, a los polvos faciales y al cuidado estético para terminar tus días en una fría celda de la Conciergerie de París, entre cuatro paredes chorreando humedad y terror. Con lo bien que te había ido con tu boda amañada, tus veladas en Versalles y tus “asuntos propios” por las esquinas de la Orangerie. Ay, si los tocados hablasen… (más…)