corte de pelo

Réquiem por un peinado clásico

Evolución del moño desde su forma clásica al despeinado actual

Viajemos en el tiempo diez años y hagamos una encuesta: ¿qué nos evoca el pelo recogido en un moño alto?

  1. Una mujer elegante
  2. Una anciana
  3. Una bailarina de ballet
  4. Una niña tomando su Primera Comunión
  5. Una ricachona un tanto rancia
  6. Una cocinera tratando de evitar que en su comida aparezcan condimentos indeseados

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El año que viví a la sombra de Betty Boop

Betty Boop no es solo un personaje de dibujos

– A ver, cuéntamelo de nuevo y no te dejes ningún detalle. Me encanta cuando dices eso de “ella tenía el pelo tan corto que si no fuese por sus ojazos, la habría tomado por un apuesto muchacho”.

A Gabriela le fascina bucear en los recuerdos de su tía Lulú, que un día se marchó a hacer las Américas y terminó volviendo a casa con el rabo entre las piernas. (más…)

Historias de piojos y liendres

Combatiendo los piojos infantiles

La primera vez que me picó tanto la cabeza que me habría gustado arrancarme el pelo no me asusté. Pensé que era como cuando tocaba sin querer las ortigas del huerto y la piel se me ponía roja roja como un tomate. Estuve rascándome un par de días hasta que decidí contárselo a mamá. Estaba harto. Además, albergaba la secreta esperanza de que ella tuviese una solución. Siempre la tenía. (más…)

Bob, querido mío…

El corte de pelo "bob", eterna tendencia

En los últimos tiempos, no hay un nombre que se repita más en los salones de belleza. Desde Nueva York a Londres, pasando por Barcelona o Roma, todas suspiran por un tal Bob. Como esa jovencita de aspecto anodino y mirada de fuego que acaba de entrar en su peluquería de siempre decidida a cortar por lo sano. En su bolso de mano, un recorte de una revista de moda y estilo. Y en su mente, una única obsesión: él. (más…)

Érase un cráneo a una melena pegado

La cara B de John Lennon

Poco a poco, con la paciencia de una hormiguita, fue puliendo su aspecto. O más bien todo lo contrario. Cambiándolo, en todo caso. Había dejado de reconocerse en el tipo del espejo del cuarto de baño. Evitaba su propia mirada, fruncía el ceño ante su cara de burgués impecable.

No quería ser como Paul, aquel chulo insoportable. Y qué si era guapo. (más…)